
Empresa de restauración de humo y hollín
FIXOREX FIGUERES lleva más de veinte años trabajando en siniestros por fuego y ha terminado especializándose en la parte del oficio que el sector suele resolver con una frase: qué hacer con el humo que se ha ido del sitio donde ardió. En Figueres y en l’Alt Empordà eso deja de ser una cuestión teórica. La comarca vive con un viento del norte que puede soplar durante días seguidos, y ese viento convierte cualquier combustión en un problema de perímetro variable.
Nos hemos acostumbrado a preguntar, antes que ninguna otra cosa, qué dirección tenía el aire el día del fuego, porque de esa respuesta depende dónde hay que ir a buscar el depósito y qué instalaciones vecinas conviene revisar aunque su titular todavía no sepa que tiene un siniestro. Con esa lógica trabajamos naves, almacenes logísticos, talleres, comercio, hostelería, comunidades de propietarios y viviendas afectadas por el humo de un tercero.
Informe de pérdidas para la aseguradora
El segundo rasgo del método es la honestidad del alcance, y la sostenemos aunque incomode. Un incendio genera pérdidas totales, y en una instalación con actividad esas pérdidas incluyen partidas que nadie firma de buena gana: mercancía ahumada, embalaje de cartón contaminado, palés impregnados, aislamientos absorbentes, juntas, cableado y electrónica con corrosión ya iniciada.
Simular que todo se recupera deja un presupuesto más simpático y un expediente cojo, y el titular lo paga después. Preferimos decirlo, cuantificarlo, razonarlo y dejarlo escrito. Con la misma lógica no publicamos tarifas por metro cuadrado, no afirmamos que la póliza lo cubra todo —eso lo decide un contrato que no hemos leído— y no anunciamos plazos de llegada imposibles.
Nuestra base operativa está en el Maresme, a unos ciento veinte kilómetros de Figueres, y en lugar de inventar un tiempo de respuesta preferimos fijar la visita con fecha y presentarnos con el material que el caso exige. El detalle está en servicios.
Equipo, protección y gestión de residuos
Cada siniestro tiene un responsable único, que hace la visita, redacta el informe y sigue al teléfono hasta el acta de cierre. El equipo interviene con protección respiratoria y de contacto adecuada al tipo de residuo, delimita físicamente las zonas todavía limpias y controla los recorridos de entrada y salida de material, porque una intervención mal montada reparte el problema en vez de reducirlo.
Los residuos generados se clasifican y se entregan a gestor autorizado, y cuando aparece un residuo peligroso —fibrocemento de una cubierta quemada, aceites, baterías, disolventes, gases de un circuito dañado— se aísla y se deriva a gestor especializado, nunca se mezcla. En comunidades de propietarios añadimos un procedimiento propio: ficha de afectación por vivienda y un único informe común, porque cuando hay varias pólizas implicadas la discusión se alarga meses si cada parte aporta su versión.
Técnicos formados en restauración y corrosión
Nos formamos de manera continua en lo que este oficio va incorporando —neutralización por tipo de depósito, estabilización de corrosión sobre metales y electrónica, técnicas de contención y control de aire, verificación de olor residual— y contrastamos criterios con los técnicos de las compañías con los que coincidimos siniestro tras siniestro.
Esa experiencia acumulada es la que nos permite anticipar en la primera visita cosas que aún no se ven: que ese variador va a fallar, que ese falso techo va a seguir oliendo mientras no se abra, que ese lote de la última fila estuvo expuesto más tiempo del que parece. Y si en algún elemento la conclusión honesta es que no compensa intervenir y sale mejor sustituirlo, también lo decimos. Puedes plantearnos tu caso desde contacto y ver dónde trabajamos habitualmente en zonas.
Restauración según el alcance real del siniestro
Entendemos un incendio como un problema técnico con consecuencias económicas medibles, no como una limpieza grande. Por eso invertimos la primera visita en contener y diagnosticar, y por eso el informe de alcance pesa tanto como la parte visible del trabajo.
Misión
Que quien sufre un incendio en Figueres o en l’Alt Empordà sepa desde el primer día hasta dónde ha llegado realmente el humo, qué ha perdido, qué puede recuperar y en qué orden conviene hacerlo, y reciba su instalación con el estado comprobado y no solo con buen aspecto.
Visión
Ser en el Empordà el equipo al que se llama cuando el siniestro se ha extendido más allá del punto donde ardió, por haber convertido la contención previa y el informe honesto en un estándar dentro de un sector acostumbrado a vender rapidez.
Criterios de contención y restauración
Cuatro criterios sostienen todo lo demás: contener antes de limpiar, medir antes de elegir producto, decir con honestidad qué no se recupera y comprometer solo plazos que se pueden cumplir desde donde estamos.
Contener primero
Nada se limpia mientras el residuo siga pudiendo moverse a zonas todavía sanas.
Medir antes de intervenir
Se identifica la química del depósito y el recorrido del humo antes de elegir producto y técnica.
Honestidad del alcance
Lo que no se recupera se dice, se cuantifica y queda escrito para que pueda reclamarse.
Compromisos realistas
Fecha cerrada y plazos cumplibles desde donde estamos, en lugar de tiempos de llegada inventados.
Garantías del informe y de la entrega
En concreto: el informe que recibes está completo y es utilizable ante tu aseguradora sin retoques, la instalación no se considera entregada mientras el olor residual y las superficies no hayan pasado la verificación, y el cierre llega siempre con un acta firmada.
Informe de alcance completo
Mapa de propagación, fotografía fechada, capítulo de corrosión y relación de mercancía y material no recuperable.
Entrega verificada
La instalación no se da por entregada hasta comprobar el olor residual y el estado de las superficies tratadas.
Acta de entrega
Un documento único de cierre con las fases ejecutadas, el resultado de cada verificación y la relación de pérdidas, firmado por las dos partes.
Qué avala cada propuesta
Más de 20 años de experiencia
Dudas sobre la desodorización con ozono
¿Cómo se limpian las paredes y cómo se quita lo negro?
Depende del soporte, y por eso hacemos catas antes de generalizar. Sobre pintura plástica reciente y en buen estado, un depósito seco sale con aspiración y esponja química casi sin humedad. Sobre chapa lacada y panel sándwich de nave el trabajo es químico y controlado, con especial cuidado en las juntas.
Sobre yeso viejo, mortero de cal o piedra de una finca del centre, el poro absorbe y tanto la abrasión como el agua a presión empotran la mancha en lugar de retirarla. Cuando el residuo ya ha penetrado, insistir con el estropajo no arregla nada: la salida es sellar con imprimación específica y repintar.
Frotar con agua un depósito graso es el error más caro y más habitual.
¿Qué se debe hacer después de un incendio en una nave o un almacén?
Ordenar el problema antes de resolverlo. Asegurar el edificio, cortar los suministros que corresponda, no poner en marcha la ventilación general y no mover mercancía de su ubicación original hasta haberla fotografiado allí donde está. Si hay stock implicado, anotar qué palés estaban en cada zona y desde cuándo.
A partir de ahí, lo que más valor aporta no es una limpieza rápida sino un diagnóstico bien hecho: una nave limpiada deprisa es una nave donde ya no se puede demostrar qué había pasado, y eso se paga en el expediente.
¿Por qué mi local se ha ahumado si el fuego fue en el de al lado?
Porque el humo se mueve por presión y por corriente, no por proximidad. Basta una junta de cubierta, un paso de instalaciones, un falso techo continuo, un patio compartido o un muelle abierto para que la partícula pase de una parcela a otra.
Con tramuntana ese trayecto se alarga muchísimo, porque el viento empuja la columna en horizontal y la hace entrar por cualquier hueco a sotavento. Es un daño real, medible y reclamable, pero solo si se documenta antes de que alguien limpie: hay que registrar la cantidad depositada, dónde está, la orientación y la compatibilidad con el material que ardió.
Deja el siniestro en manos de quien contiene y mide antes de limpiar
936 940 451