
Preguntas frecuentes sobre la limpieza de naves
Aquí respondemos lo que más nos plantean en Figueres: qué hacer en las primeras horas cuando sopla viento, cómo se retira de verdad el hollín, qué pasa con las paredes y con esa capa negra que no se va, qué ocurre con la mercancía que estaba almacenada y por qué un almacén contiguo puede acabar peor que el local donde ardió. Si tu caso no encaja en ninguna, cuéntanoslo por teléfono y lo valoramos contigo antes de plantear nada.
¿Qué conviene hacer en las primeras horas si sopla tramuntana?
Menos de lo que la intuición pide. Lo primero es asegurarse de que el inmueble es seguro y de que no hay riesgo estructural ni eléctrico. Después, y esto es lo específico de esta comarca, cerrar en vez de abrir: no ventilar en corriente, no accionar extractores ni climatización y no abrir muelles ni portones para que salga el humo.
Con viento, esa maniobra no evacua el residuo, lo distribuye por todo el edificio y a menudo también por el de al lado. Tampoco conviene barrer ni pasar bayeta, porque se vuelve a poner en suspensión lo que ya se había depositado y se borra la evidencia de por dónde pasó.
Lo útil en esas horas es fotografiar, anotar la dirección del viento y esperar a que alguien mida.
¿Cómo se limpia el hollín después de un incendio?
Nunca con un único procedimiento. Antes de tocar nada hay que saber qué se quemó. Si el origen es cartón, palé, papel o madera, el depósito es seco y pulverulento y se retira en seco, con aspiración de partículas y esponja química: mojarlo lo convierte en pasta y lo mete en el poro del material.
Si viene de grasa animal o vegetal, es una película translúcida que exige desengrasante alcalino y aclarado. Y si proceden de film, poliestireno, panel sándwich o cableado, el residuo es ácido y hay que neutralizarlo antes de frotar, o se activa la corrosión sobre todo lo metálico.
Se avanza siempre de arriba abajo y desde lo limpio hacia lo sucio, para no volver a ensuciar lo ya tratado.
¿Cómo se limpian las paredes y cómo se quita lo negro?
Depende del soporte, y por eso hacemos catas antes de generalizar. Sobre pintura plástica reciente y en buen estado, un depósito seco sale con aspiración y esponja química casi sin humedad. Sobre chapa lacada y panel sándwich de nave el trabajo es químico y controlado, con especial cuidado en las juntas.
Sobre yeso viejo, mortero de cal o piedra de una finca del centre, el poro absorbe y tanto la abrasión como el agua a presión empotran la mancha en lugar de retirarla. Cuando el residuo ya ha penetrado, insistir con el estropajo no arregla nada: la salida es sellar con imprimación específica y repintar.
Frotar con agua un depósito graso es el error más caro y más habitual.
¿Qué se debe hacer después de un incendio en una nave o un almacén?
Ordenar el problema antes de resolverlo. Asegurar el edificio, cortar los suministros que corresponda, no poner en marcha la ventilación general y no mover mercancía de su ubicación original hasta haberla fotografiado allí donde está. Si hay stock implicado, anotar qué palés estaban en cada zona y desde cuándo.
A partir de ahí, lo que más valor aporta no es una limpieza rápida sino un diagnóstico bien hecho: una nave limpiada deprisa es una nave donde ya no se puede demostrar qué había pasado, y eso se paga en el expediente.
¿Por qué mi local se ha ahumado si el fuego fue en el de al lado?
Porque el humo se mueve por presión y por corriente, no por proximidad. Basta una junta de cubierta, un paso de instalaciones, un falso techo continuo, un patio compartido o un muelle abierto para que la partícula pase de una parcela a otra.
Con tramuntana ese trayecto se alarga muchísimo, porque el viento empuja la columna en horizontal y la hace entrar por cualquier hueco a sotavento. Es un daño real, medible y reclamable, pero solo si se documenta antes de que alguien limpie: hay que registrar la cantidad depositada, dónde está, la orientación y la compatibilidad con el material que ardió.
¿Los cuadros y los equipos funcionaron el primer día, están bien?
No necesariamente, y es uno de los malentendidos que más dinero cuesta. El depósito ácido de una combustión con plásticos o cableado es higroscópico: capta humedad del ambiente y forma un microambiente corrosivo sobre bornes, contactos, placas y superficies metálicas. Al principio nada se interrumpe y todo arranca con normalidad.
Semanas después aparecen fallos intermitentes, calentamientos y averías, y para entonces el expediente con la compañía suele estar cerrado. Por eso documentamos el riesgo de fallo diferido desde la primera visita, aunque ese día no falle nada.
¿Qué pasa con la mercancía que estaba almacenada?
Que se decide con documentación, no con impresiones. El humo deposita partícula y compuestos sobre el producto, sobre el envase y sobre el palé, y el cartón es especialmente absorbente tanto para la partícula como para el olor. Nosotros no dictaminamos qué se puede vender: eso corresponde al titular, al responsable de calidad y, cuando aplica, a la autoridad competente.
Lo que hacemos es construir la evidencia: qué lotes estaban en qué ubicación, cuánto tiempo estuvieron expuestos, con qué combustión y en qué estado quedó el embalaje, con fotografía, ubicación y hora. Sin ese registro, la pérdida se defiende mal.
¿Sois deshollinadores de chimeneas?
No. Deshollinar una chimenea, una estufa o un conducto de cocina es mantenimiento preventivo de una instalación que funciona bien y que acumula residuo con el uso. Lo nuestro es un siniestro: un fuego que se ha ido de las manos y que ha dejado depósito, olor, corrosión y con frecuencia agua en un espacio de trabajo o de vivienda.
Son dos oficios distintos, con equipos y responsabilidades distintas. Si lo que necesitas es limpiar un conducto, te lo diremos por teléfono y no te cobraremos un desplazamiento inútil.
¿Cuánto tardáis en llegar a Figueres?
Nuestra base operativa está en el Maresme, a unos ciento veinte kilómetros, así que no vamos a prometerte lo que no podemos cumplir. Lo que hacemos es concertar el desplazamiento con fecha cerrada, habitualmente dentro de las 24 a 48 horas siguientes al aviso, y presentarnos con el material de contención y de diagnóstico que ese caso concreto necesita.
En un siniestro con humo repartido, aparecer en dos horas con una furgoneta genérica sirve de poco; llegar al día siguiente con capacidad de sectorizar y de medir cambia el resultado.
¿Escribís también lo que no tiene arreglo?
Sí, y es una parte central del informe. En todo incendio hay pérdidas totales: mercancía ahumada, embalaje de cartón, aislamientos absorbentes, textiles, juntas, cableado y electrónica con corrosión iniciada. Ocultarlo para que el presupuesto parezca más amable acaba costándole dinero al titular, porque lo que no consta no se indemniza. Preferimos escribirlo, cuantificarlo y explicar el motivo. Asegurar que no se pierde nada queda mucho mejor en una primera reunión y termina saliendo bastante peor.
¿Otra pregunta sobre la limpieza de tu nave?
Ninguna respuesta escrita sustituye a ver la instalación. Llámanos y fijamos fecha: te diremos qué tipo de depósito tienes encima, hasta dónde llegó el humo, qué instalaciones están en riesgo y qué se puede seguir vendiendo, y te lo dejaremos por escrito.
¿Te quedan dudas sobre tu mercancía o tus instalaciones? Pregúntanos
936 940 451